Dos diseñadores que adoran a la mujer, pero que discurren por distintos caminos. Uno sigue fielmente el dictado de las tendencias, mientras que el otro permanece fiel a las necesidades de sus clientas…
Roberto Torreta se lanzó al mar de los metalizados con excelentes resultados: el escote caído y el largo a medio muslo encaja perfectamente con una mujer actual pero sexy.

Top-vestido de suavísimo punto veraniego emparejado con minisahariana de aire “bomber” en tejido tornasolado. Los elegantes salones en punta ochentera y las gafas de aviador estrictamente negras contribuyen la look trendy.

Uno de los espectaculares vestidos de noche: si el día transcurría neutro o metálico, la noche enfurece con tonos joya como este magenta sobre satén y corte muy Versace. Torreta sigue fielmente las tendencias, las sublima y adapta al gusto patrio con maestría, aunque sería soplo de aire fresco que se las saltara de vez en cuando…

Javier Larrainzar tiene muchas y muy buenas clientas. Mujeres de importantes compromisos profesionales y sociales que necesitan ropa atemporal con cierto toque fashion, luxury pero sin estridencias. Su especialidad son los vestidos estampados, como este vaporoso de escote generoso y talle ceñido, que podría pertenecer a cualquier temporada pasada…

El día es “bourgeoise chic” para Larrainzar: shorts y delicado punto à la Parisien, con complementos de aire boho.

El difícil amarillo se torna apetecible mezclado con marrón chocolate en este vestido de corte casi aniñado si no fuese por el largo y el corte lateral.

Y mi favorito: cerezas bañadas en chocolate para un magnífico vestido de escote collar y sandalias de raso rojo. Si la ropa de día resultaba algo fuera de lugar, los vestidos largos compensaron la colección y resultaron de lo más elegante visto hasta el momento.



