NOTHING TO WEAR

7 mayo, 2007

Baila, baila, baila, bailarina…

Filed under: Especiales — by Eva @ 6:03 pm

El estribillo de la melancólica canción de Victor Manuel me da el título perfecto para hablar de mi calzado favorito: las bailarinas. Vale, sí, están masificadas: de Carrefour a Chanel, pasando por cualquier cadena high street y zapatero de lujo que se precie, las bailarinas inundan las tiendas y la calle en miles de versiones y precios. ¿Pero te has fijado en que todas parecen diferentes? Es la magia del estilo, cada portadora las ilumina o las banaliza según su habilidad: un bonito par te puede hacer parecer Grace Kelly; uno malo puede hacer que parezca que no te has quitado las zapatillas de estar por casa…

 

Las clásicas de ballet, en negro magnífico: las cintas en los tobillos son opcionales, pero favorecen mucho a piernas muy delgadas.

 

Hastiada estoy de leer sesudos artículos médicos sobre el peligro de los tacones: pues bien, el calzado plano tiene al parecer también sus riesgos: sobrecarga de talón y gemelos, malas posturas al andar… Lo único cierto es que los zapatos de medio tacón no son ni la mitad de bonitos que los stilettos o las bailarinas, y que el ser humano caminó descalzo hasta hace pocos miles de años. Es más: si usas manoletinas a menudo y no sufres molestias, enhorabuena: te librarás de antiestéticos y dolorosísimos juanetes y dedos de martillo, provocados por los tacones. Aquí tienes un decálogo de uso y disfrute.

 

1. Cuanto más fino el tobillo, más plano puede ser tu calzado. Si tienes un tobillo algo ancho, podrás usar bailarinas, asegurándote de no cortar visualmente la línea de la pierna y el pie (evita faldas a media pierna y pantalones pirata, y las bailarinas en punta son tu mejor opción).

 

Con jeans rectos: clásica y dulce. Para cualquier ocasión.

 

2. Cuánto más escotadas mejor. El “canalillo” del pie, ese comiendzo de los dedos y los tendones que tiran de ellos, suele ser muy estético. Para asegurarse de que sean “andables”, si las bailarinas son muy escotadas, cerciórate de que sean estrechas: que se ajusten perfectamente al pie.

 

Bailarinas estilo “Pompadour”: sólo aptas para románticas empedernidas. La piel en colores pastel da un toque primoroso.

 

3. Protege tus bailarinas: llévalas a tu zapatero de confianza (imprescindible hacerte con uno), y que ponga una tapita adicional sobre el tacón y filis en la suela. Andarás mucho mejor y durarán mucho más.

 

4. La punta de las bailarinas puede ser ovalda, en punta o ligeramente cuadradas (como las de ballet), pero no excesivamente redondas, no favorecen en absoluto.

 

5. Este verano adquiérelas plateadas,  blancas troqueladas, en ante tostado claro (para exquisitas muy cuidadosas), floreadas a lo Maria Antonieta, de charol rojo… Dicho esto, un par negro es imprescindible (las rebajas son un buen momento para reponer).

 

6. Que sean de materiales transpirables: piel ó tela. Al ser un calzado muy ceñido, el pie suda mucho. Evita las materias sintéticas imitando piel y por supuesto la goma, por mucho que Marc Jacobs haya lanzado unos “jelly shoes” (bailarinas pero de goma transparente.

 

Estampado zebra, y con lazo. ¿Se puede ser más afro-chic?

 

7. Todas las procedencias son buenas: rebajas de zapaterías exquisitas, grandes almacenes, zapaterías de barrio, grandes superficies, tiendas high-street… Existen versiones increíbles por doquier.

 

Fruncidas, con vaqueros arremangados: how sweet. No intentes probar el arremangamiento con otro calzado: simplemente no funciona.

 

8. Busca detalles que añadan valor: pequeños lazos, bordes ribeteados, incrustaciones, suaves brillos en la piel… Cuánto más femeninas mejor.

 

Exquisitas con incrustaciones de nácar. Un par de colección, para ocasiones memorables.

 

9. Más ventajas: su alamacenamiento es fácil, por ocupar poco sitio. Basta envolverlas limpias en papel de seda y guardarlas en cualquier cajón zapatero o caja. Se pueden llevar cualquier día del año, haga frio o calor, salvo que llueva o nieve. No hay más que hacerse con buenas medias tupidas para aislarse del frío, o dejar el pie y la pierna nude en verano para dejar que la piel respire.

 

10. Van con todo: jeans pitillo, rectos, boyfriend jeans; faldas largas, minis, a la rodilla; pantalones capri, bermudas, shorts… Tus posibilidades dependen sólo de tu armario, y de tus piernas. Y por último: guardar un par flexible y ligero, de color y forma clásica, en el cajón de la mesa de la oficina o en la bolsa de viaje nos puede salvar de algún que otro mal momento “stiletto”: un tacón roto, un callo que nos está matando…

 

Blancas y con topitos: jugando a ser chica pin-up, pero buena.

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