NOTHING TO WEAR

31 diciembre, 2007

Estilo en el cine: Sienna Miller en Factory Girl

Filed under: Estilo en el arte,Estilo en el cine — by Eva @ 1:00 am
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Despido el año con uno de los estrenos más fashion y que más editoriales de moda inspiraron en 2007 (en la cartelera española), además de afianzar el estatus de Sienna Miller como versátil percha para los más extravagantes diseños (no en vano se la considera la niña mimada del Vogue USA, y por ende de Anna Wintour)… Que tengáis una feliz entrada de Año y os deseo lo mejor para el 2008. ¡A celebrar se ha dicho!

 

La penúltima recreación del cine sobre la Factoría Warhol, que sacudió el arte y la sociedad neoyorquinas en los 60, ha sido “Factory Girl”, película que pasó sin pena ni gloria por las carteleras de medio mundo, pero que dió mucho que hablar en todas las “glossies” o revistas de moda. Se centra sobre la figura de Edie Sedgwick, pobre niña rica con inquietudes y aptitudes artísticas que tras una vida corta e intensa (y escandalosa si nos atenemos a la corrección política de nuestros días), murió a los 28 años por una sobredosis ¿accidental? de barbitúricos.

 

La vida de Edie sirve de lucimiento para una Sienna Miller transformada y mimetizada con la década más loca y lúdica de la moda en el S. XX. Sus estilismos tuvieron influencia e el high street y la calle durante un par de temporadas….

 

Leopardo y cadenas de oro; rayas op-art y corte Vidal Sassoon.

 

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Glitter, exceso de khol y pieles ¿falsas? blancas.

 

 

 

La película es recomendable, aunque sólo sea por recorrer estilísticamente una década que hizo de la moda lo que es ahora, un fenómeno de masas.

 

2 diciembre, 2007

Novias para recordar: Mia Farrow de Vidal Sassoon

Filed under: Estilo en el cine,Novias — by Eva @ 11:45 pm
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Vidal Sassoon no fue el autor del atípico traje de novia de Mia Farrow, sino de su peinado, que fue el que se llevó toda la atención. Un corto pixie, rubísimo y muy femenino ideado para ella por el mago inglés del cabello y que se copió a ambos lados del Atlántico. En cuanto a su traje, para una boda de cuatro minutos en Las Vegas en 1966, con un millonario y cincuentón Frank Sinatra (que la llevaba treinta años), Mia no podía haber elegido mejor: un dos piezas blanco de línea trapecio con los detalles propios de la época.

 

El matrimonio fue tan corto como el traje: a los dos años Mia recibía los papeles del divorcio en el set de rodaje de “Rosemary’s Baby” (La Semilla del Diablo), genial película de Polanski y que la catapultaría a la fama definitiva.

 

Manga francesa y dos hileras de botones en la chaqueta. Como únicas joyas, pendientitos de perlas y un gran anillo.

 

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Bajo la chaqueta, un vestido con lazo bajo el pecho. Très chic.

 

 

Un primer plano de los novios: la nuca despejada y un flequillo cortísimo sentaban estupendamente a Mia.

 

29 noviembre, 2007

Estilo en el cine: Audrey Tatou en Amélie

Filed under: Estilo en el cine — by Eva @ 8:24 pm
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Me permito reeditar otro de mis posts favoritos, el de una película que soy capaz de ver una y otra vez sin pestañear… “Le fabuleux destin d’Amélie Poulain”.

Audrey Tatou siempre será Amélie. Un personaje así, tan entrañable, tan dulce y emotivo queda impreso en el ADN de una actriz para siempre. Si a esto añadimos un éxito comercial sin precedentes y una magnífica banda sonora (firmada por Yann Tiersen y estupenda para bebés, os lo digo por experiencia), tenemos la receta para crear un personaje más allá del celuloide. Y lo curioso es que el director, Jean-Pierre Jeunet (suyas son Delicatessen y Alien IV, entre otras), pensó primero en la actriz británica Emily Watson (otra con unos ojazos preciosos) para hacer de Amélie, pero ella no dominaba el francés.

Amélie vive en un idílico Montmartre (muchos turistas suben hasta allí buscando su piso, el bar en el que trabajaba, su parada de metro…) La película sufrió críticas en Francia por retratar un barrio casi sin inmigrantes (ajeno a la realidad del París actual), incluso fue rechazada para el festival de Cannes. Amélie vive en un mundo paralelo donde ella cambia la vida de las personas, y la fantasía acaba haciéndose realidad.

 

Para un hada del siglo XXI hacía falta una mujer de carita dulce y constitución menuda como Tatou. El efecto se acentúa con un precioso “bob” con miniflequillo y nuca más corta que los laterales (en esta foto, recogido con horquillas). El vestuario de la película fue exquisitamente diseñado para darle un aire aniñado pero muy femenino, vintage pero apetecible para las fans de Amélie.

 

 

El pelo de Amélie: mitad mujer, mitad muñeca. Un minilfequillo sólo apto para ojos grandes y dulces. El rojo es el color de Amélie Poulain, complementa a la perfección su cutis pálido y el color de su pelo, como una moderna Blancanieves.

 

 

Más rojo, esta vez en su dormitorio: como no podía ser de otra forma, el apartamento en el que vive es un fiel reflejo de ella misma. Una decoración intensa, alegre y conseguida a base de mucho rebuscar en mercadillos y saldos, encontrando objetos únicos, personales y de gran carga estética.

 

 

Amélie trabaja en un delicioso café que a todos nos gustaría tener a la vuelta de la esquina. Un lugar con estilo, historia y ambiente bohème. Nuestra heroína no sólo es capaz de escribir de revés sobre un cristal: también puede llevar lunares sobre rosa con total naturalidad sin exceso de ñoñería.

 

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Y cómo no, los lunares invaden también los complementos de Amélie. En una ciudad como París, donde llueve la mitad del año, un alegre paraguas y un trench con personalidad son fundamentales.

 

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En la intimidad de su cuarto de baño, se revela el interior de Amélie: combinaciones de encaje a la antigua usanza para llevar bajo sus faldas y camisetas. Ella es coqueta y femenina, hasta la última prenda.

 

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Amélie hace el descubrimiento que la llevará a encontrar la felicidad, en el metro que frecuenta a diario. Suele vestir con chaquetas vintage, faldas románticas y un par de Doc Martens negras que abrillanta con esmero y que vivieron un revival gracias al éxito de la película.

 

Style guides: Paris chic

Existen tantos “estilos parisinos” como mujeres habitan sus calles. El mito de la elegancia y encanto de las parisinas puede que tan sólo sea eso, un mito, pero basado en una certera realidad: en las calles de sus “arrondissements” se respira moda, pero de una forma personal, diferente. Si bien las mujeres jóvenes francesas (y especialmente las de París, por aquello de estar en el epicentro mundial de la moda) conocen bien los dictados fashion y las últimas tendencias, no son tan esclavas de los vaivenes de las temporadas como en otras latitudes, sino que construyen sus propios códigos visuales a través de reinterpretaciones de lo que se lleva en cada momento, haciendo una suave transición al siguiente look sin apenas mutar nada. ¿Tendrá algo que ver el gusto francés por lo cosmopolita, lo exquisito y la calidad ante todo?

Pero los tiempos cambian, y las megacadenas también invaden las calles y los armarios parisinos, como ya lo han hecho en muchos otros sitios. Los protocolos se relajan y ya nadie considera poco chic que una mujer se pasee en pantalones, o incluso jeans, por la ciudad de la luz. Es más, la imagen de una mujer très soigneé, con falda, tacones, bolso pequeño y chaqueta bien cortada, delgada, maquillada y perfumada está en desuso. La idea de la moda francesa que arrasa ahora (al margen de la industria del megalujo, que mantiene intacto su glamour) es la de una moda decontracteé, mucho más casual, amigable y cercana, con toques rock’n’roll y muy favorecedora. ¿Con cual te quedas?

Comencemos por “le look” que arrasa entre las jóvenes féminas parisinas: si bien es cierto que se han relajado los dress codes, no lo han hecho las tarjetas VISA. La debilidad por materiales naturales, líneas fluidas despegadas del cuerpo y toques individualistas (vintage y étnicos) crean un discurso diferente en absoluto pas chèr… Las claves del look podrían ser las siguientes.

– Vaqueros slim o rectos en denim brut o muy oscuro (sin efectos de lavado ni envejecido); punto fluido, de excelente calidad, muchas veces extralarge en tonos suaves.

– Bailarinas, o bien tacones, con algo de plataforma (sutil) o cuñas, botas suaves y arrugadas en ante o piel.

– Maxicomplementos como bufandas gigantes, bolsos XXL, foulards de varias vueltas, brazaletes, anillos, collares sautoir larguísimos.

– Tops y vestidos babydoll de formas sueltas, con estampados pequeños o directamente lisos.

– Cazadoras “perfecto” en piel, abriguitos entallados de doble botonadura, chaquetones de forma trapecio.

– Cabello muy natural, melenas desenfadadas suavemente capeadas y muy cuidadas.

– Las firmas del éxito: Maje, Comptoir des Cotonniers, Zadig & Voltaire, A.P.C., American Vintage, Manoush, Antik Batik, Isabel Marant, Vanessa Bruno

-Las musas: Charlotte Gainsbourgh, Emanuelle Seigner, Lou Doillon, Audrey Tatou, Vanessa Paradis, Elodie Bouchez…

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Si no me queda más remedio que reconocer que es un look formidablemente favorecedor y quita-años, si tengo que admitir que mi corazón está con el chic de toda la vida: pulido, refinado y elaborado, el que ha hecho famosa a la mujer francesa, y del que me permito analizar algunos básicos…

– La silueta es “tailleur”: definida, con prendas de buenos cortes, femenina, algo sobria y con una chispa de calculada excentricidad.

– Toques de “Couture” y reminiscencias de iconos del S.XX.

– Vestidos con forma trapecio, cinturas marcadas, faldas lápiz, capitas, talle en su sitio o más bien alto, calzado joya o algo retro, pantalones masculinos anchos, o de vestir muy slim, blusas impecables, punto que resalta la silueta…

– Peinados definidos, elegantes y coquetos: un buen corte y su mantenimiento constante son imprescindibles. El lujo empieza por la cabeza. Manos muy cuidadas.

– Complementos exclusivos si no en precio sí en estilo: bolsos medianos o pequeños bien estructurados, foulards de seda estampada, bisutería evidente pero de calidad (tal como predicaba Mademoiselle Coco), contraste de colores chic (negro/blanco, morado/ocre, marino/beige, rojo/blanco, rosa/gris).

– Envoltura chic: abrigos de doble botonadura, trench impecables (con el cinturón anudado), chaquetas-capa, blazers cortos y entallados, chaquetas en tweed estilo Chanel.

– Interiores impecables: Eres, Chantelle, y en versión asequible Dim, Princesse Tam-Tam, Etam… Y un perfume divino, un clásico reeditado femenino y con presencia.

– Las marcas imposiblemente inasequibles que todas conocemos: Chanel, YSL, Dior, Chloé, Barbara Bui, Longchamp

– La versión para todos los bolsillos de este estilo chic la podemos encontrar en: Zara (Collection), Mango (Paris Limited Edition), Hoss Intropia, La Redoute

– Mitos y musas: Diane Kruger (cuando no va L.A. casual la alemana es la mejor embajadora del french chic), Catherine Deneuve (toujours), Carole Bouquet, Ines de la Fressange, Coco Chanel, Isabelle Huppert…

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22 noviembre, 2007

Cabezas con estilo: Shalom Harlow

Filed under: Beauty,Estilo en el cine,Estilo en la moda — by Eva @ 10:56 pm
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Retomo mi serie favorita para retratar a una “top” tan bella por dentro como por fuera. A punto de cumplir treinta y cuatro años, y con once películas en su curriculum, sigue acaparando campañas de primer orden como las de esta temporada para Chloé y Tiffany & Co. Amante del vintage, defensora del medioambiente y fantásticamente situada en la “A-scene” Neoyorquina, Shalon disfruta de una envidiable posición que ya quisieran para sí otras modelos más explosivas…

A comienzos de su carrera, Shalom lucía una lujosa melena increíblemente rizada. Siempre mantuvo su color natural, si bien con el paso del tiempo su cabello se ha ido acortando hasta llegar a uno de los “it” bobs de la temporada.

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Imágenes de la campaña de Chloé, junto a Anja Rubik. Un bob cortísimo, rebajado por detrás y muy “twenties flapper”, que ha marcado época. Si bien la versión lisa de este bob se ve por doquier, en el pelo rizado de Shalon adquiere sensualidad y elegancia.

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El estilo “Harlow”: ya sea con prendas andróginas (chaleco, sombrerito trilby) o ultrafemeninas (top de lentejuelas, bolero con lazo), la femineidad está asegurada por sus rasgos dulces, y un cabello brillante y muy natural. Una piel fantásticamente nívea y cuidada como la suya se puede permitir los labios nude, profundamente rojos (ver arriba) o increíblemente fucsias.

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Estilo en el cine: Catherine Deneuve en Belle de Jour

Filed under: Estilo en el cine — by Eva @ 8:00 pm
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Me permito reeditar uno de mis “all-time favourite posts”, que quedó atrás en mi antiguo hogar, nothingtowear.blogspot.es. Un atisbo del inmenso allure de un filme que he visto mínimo tres veces y que siempre me recuerda la importancia de vestir como una mademoiselle… Eso sí muy traviesa…

 

“Belle de Jour” fue y sigue siendo la película más comercial de Luis Buñuel y su primera colaboración con Catherine Deneuve. Basada en la inquietante novela de Joseph Kessel, esta cuidadísima producción de tintes surrealistas y oníricos desarma los conceptos tradicionales de educación, burguesía y sexualidad. Omnipresente en prácticamente todos los fotogramas de la película está Catherine Deneuve, en el apogeo de su belleza y arropada por un exquisito vestuario de Yves Saint Laurent, calzado de Roger Vivier (los famosos zapatos de la película, escotados, de punta cuadrada y gran hebilla metálica pasaron a llamarse “Belle Vivier”), y un escultural peinado ideado por las hermanas Carita para Catherine, rubísimo, cuadrado y con volumen. Merece la pena ver o volver a ver la película, no sólo por el estilo de la Deneuve, sino por la historia en sí: una privilegiada y muy acomodada burguesa redime su culpa (fruto de un episodio en la niñez) y su tedio en un fino burdel “familiar” de París, frecuentado por clientes de toda la vida, señores acomodados y alguna que otra sorpresa. Y si la película os sabe a poco, el libro es formidable.

 

Catherine con el marcado maquillaje de la época (versión elegante), moño reluciente y uno de los vestidos severos pero elegantísimos que diseñó para ella el genio Saint Laurent.

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Con Luis Buñuel, durante el rodaje. La sonrisa hierática, la pose y el porte de ella me recuerdan a las mejores heroínas de Hitchcock.

 

“Belle de Jour” en su tocador. Los colores oscuros hacen destacar la fina piel. El cabello rubio da una imagen de falsa inocencia… Ausencia casi total de joyas.

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Los tocados tipo casquete eran un must de la época, y complementaban perfectamente los peinados geométricos. El vestido camisero, invención de YSL.

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Luto virginal en una de las escenas más impactantes. Las pestañas postizas eran habituales hasta en el día a día.

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El reparto femenino de la película: el vestuario hace todavía más brutal el contraste entre las prostitutas de carrera (izquierda y abajo), la atractiva madame que mantiene el control (centro) y la desorientada pero viciosa Belle de Jour (derecha).

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Los zapatos que inmortalizó la película: los de Catherine eran exquisitos, de charol negro y medio tacón, pero se han reeditado en todos los colores, materiales y alturas posibles.

 

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